miércoles, 26 de agosto de 2015

HÁBITOS DE CONDUCTA

LA TELEVISIÓN

La televisión forma parte de la vida diaria, está en todos los hogares y constituye un medio de comunicación muy importante. Para los niños, ofrece muchas posibilidades positivas y formativas en función de la selección de programas (permite acceder a otras culturas, conocimientos, ampliar vocabulario, etc.), pero también debe tenerse en cuenta que su visión sin control de los padres puede entrañar una serie de peligros para la salud:

-El influjo de la televisión es evidente en los niños. La violencia en los programas y películas puede estimular conductas agresivas y crear una cierta insensibilidad o tolerancia a la misma. Paradójicamente, hay una enorme cantidad de violencia en las películas que se emiten a las horas de programación infantil, incluidos dibujos animados.

-Algo similar ocurre con el sexo y la perspectiva de género, trasmitiendo conceptos erróneos y estereotipos sobre la belleza, el atractivo, el rol de mujeres y hombres en la sociedad, etc.

-En las horas de la programación infantil, la publicidad está encaminada a los pequeños, quieres quedan extasiados ante los anuncios y consumen de modo sistemático golosinas, bebidas, juguetes y demás artículos y productos que se anuncian. Hay que tener en cuenta que los niños aún no han desarrollado la capacidad crítica que les permita discernir lo útil y necesario de lo que no lo es, bajo la presión publicitaria. Esta situación puede repercutir en la formación de la personalidad, la adquisición de actitudes y el comportamiento.

-Las horas que los niños pasan frente a la televisión limitan el ejercicio de otras actividades: físicas (paseos, excursiones, deporte), culturales (lectura, estudio) y sociales (relación con los amigos, deportes en equipo, conversación).

-La televisión produce cansancio visual. Favorece una actitud pasiva, receptiva y no creativa que constituye un factor de riesgo importante para el fracaso escolar.

-Contribuye a adoptar malos hábitos alimenticios, tanto por lo que ven anunciado, como por la costumbre de comer frente al televisor, permaneciendo inactivos y favoreciendo la obesidad.

-La televisión también tiene efectos nocivos sobre la propia familia: disminuye el diálogo entre los miembros de la misma cuando está encendida y es origen de conflictos (la oferta de mayor número de canales sólo contribuye a aumentar las discusiones o el aislamiento entre la familia, pues en muchos hogares disponen de varios receptores).

ALGUNAS RECOMENDACIONES SOBRE LA TELEVISIÓN

-Los padres deben dar ejemplo de uso racional del televisor, no dejando el aparato encendido durante todo el día para “ver qué hay”.

-No utilizar nunca la televisión como premio o castigo.

-Seleccionar los programas que ven los niños, usando otros soportes audiovisuales si la programación no es la adecuada.

-Ver la televisión con los niños, permitiendo que hagan preguntas, comentarios, aclarándoles dudas, mostrándoles la realidad y enseñándoles a ser críticos frente a lo que ven.

-Evitar conectar la televisión a las horas de las comidas.

-Reducir el tiempo que los niños pasan ante el televisor. El tiempo máximo recomendado para ver la televisión cada día es de 2 horas, preferiblemente menos de 1 hora.

-No poner un televisor en la televisión de los niños y estimular otras actividades, como el deporte y la lectura, ofreciendo alternativas atractivas y divertidas. Esto requiere un esfuerzo por parte de los padres: dar un paseo, jugar un partido, dibujar, charlas… en compañía de otros niños.

LOS ORDENADORES Y LAS VIDEOCONSOLAS

Los ordenadores han invadido la vida cotidiana. No sólo se utilizan en el entorno aboral o universitario, sino que están disponibles en los ámbitos escolar y familiar. Los niños aprenden a manejarlos con sorprendente facilidad, permaneciendo ante sus pantallas durante horas y pudiendo llegar a convertirse en auténticos “adictos”.

Algunos motivos que podrían llevar a los jóvenes a estar “enganchados” al ordenador son la escasa motivación por el trabajo, el fracaso escolar, la timidez, la falta de práctica de deporte, la relación excesivamente estrecha con otros compañeros también adictos al ordenador, el aislamiento social y los conflictos familiares.

La “adicción al ordenador” puede originar problemas de índole psicológica (propensión al aislamiento, desarrollo de ansiedad, trastornos depresivos, conductas antisociales, actitudes violentas, etc.) y física (cansancio general, agotamiento, dolor de espalda, disminución de la actividad física, descenso del rendimiento escolar, falta de socialización).

Es recomendable controlar el acceso de los jóvenes a Internet, tanto por el contenido de algunas páginas web, como por los contactos que pueden establecer con otras personas cuya identidad no es conocida, a través de los foros de comunicación libre o chats.

También es importante regular el número de horas que los jóvenes pasan ante el ordenador o las videoconsolas (no debe exceder de dos horas diarias).

CONSUMO DE SUSTANCIAS NOCIVAS

La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Durante esta etapa los jóvenes tienen la sensación de no ser susceptibles al desarrollo de problemas de salud asociados a los hábitos de comportamiento, viéndolos como una posibilidad muy alejada en el tiempo. Con frecuencia no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias en el futuro. Esta actitud puede predisponer a la adopción de hábitos nocivos, como puede ser el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

El alcohol y el tabaco son las primeras drogas que consume el adolescente. Posteriormente, este consumo puede extenderse al de otras drogas como el hachís, las pastillas o la cocaína. Los motivos que pueden incitar a los adolescentes a consumir drogas incluyen la curiosidad, sentirse bien, sentirse mayor e independiente y ser aceptado por el grupo de amigos.

TABACO

En nuestro medio, más de la mitad de los adolescentes de edades comprendidas entre 14 y 20 años fuma y la edad de inicio de consumo suele estar entre los 12 y los 15 años, con tendencia a comenzar a edades cada vez más tempranas.

Entre los factores que pueden favorecer el inicio del tabaquismo cabe destacar los problemas escolares, baja autoestima, necesidad de integrarse en el grupo, etc… Los mensajes que incitan al tabaquismo, ya sean de los amigos, la familia o los medios de comunicación y la publicidad, hacen que los adolescentes tengan la impresión de que este hábito es una norma social inofensiva que incluso les hace ser más atractivos.

Los efectos perjudiciales del tabaquismo sobre la salud son muchos, principalmente cuando se empieza a fumar muy joven:

-El tabaco produce dependencia, por lo que se adquiere un hábito que hace mantener el consumo en la edad adulta.

-Al igual que el alcohol, favorece el consumo de otras drogas.

-Ocasiona síntomas derivados de las lesiones de los órganos que afecta, como tos persistente, dificultad respiratoria, dolor de cabeza, limitación de la capacidad física para hacer deporte, resfriados frecuentes…

-A largo plazo, el consumo de tabaco es una causa principal de mortalidad por distintos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

-El tabaco también afecta a los no fumadores expuestos al humo,  especialmente los niños pequeños (muerte súbita del lactante, inflamación de vías respiratorias altas) y las embarazadas (bajo peso al nacer, alteraciones en el desarrollo del feto).

CONSEJOS A LOS PADRES PARA LA PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO EN JÓVENES

-Los jóvenes juegan un papel importante en la prevención, ya que son el principal modelo a seguir por los hijos (los adolescentes de padres fumadores tienen más posibilidad de ser fumadores).

-Los padres no deben fumar delante de los hijos. No dejar que otras personas lo hagan en casa y respetar las zonas donde está prohibido fumar.

-Los jóvenes deben recibir información sobre los efectos del tabaco en la salud. Es preciso explicarles los problemas que puede producir el tabaco con acciones y ejemplos que ellos entiendan en su entorno:

  1. El tabaco puede teñir los dientes y las manos de color amarillo.
  2. Ocasiona mal aliento.
  3. Tos.
  4. Dificultad para hacer deporte.
  5. Cabello y ropas malolientes.
Los adolescentes pasan la mayor parte del tiempo en el colegio.

Muchas veces, es en este entorno donde tiene lugar el primer contacto con el tabaco siendo con frecuencia los propios compañeros los que lo ofrecen. Los profesores son también un modelo a imitar por los alumnos y un elemento importante en la prevención.

ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

Existe una mayor predisposición al consumo de alcohol y drogas en los jóvenes que reúnen determinados factores de riesgo social y familiar:

-Historial familiar de abuso de sustancias.
-Depresión.
-Bajo nivel de autoestima.
-Aislamiento social.

El alcohol es la droga más consumida por los adolescentes. Para muchos, la ingesta de alcohol es una diversión y cuando salen los fines de semana ocupan el tiempo de ocio en consumir bebidas alcohólicas, ya que tienen fácil acceso a su adquisición (cultura de la litrona o el botellón). La bebida aumenta las posibilidades de consumir otras drogas.

CONSECUENCIAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y DROGAS.

A corto plazo:

-Conductas agresivas.
-Incapacidad para realizar movimientos.
-Pérdida del equilibrio.
-Alteraciones de la visión.
-Alteraciones de los reflejos.
-Alucinaciones.
-Accidentes como consecuencia de los efectos anteriores.
-Depresión respiratoria que puede poner en peligro la vida.

A largo plazo:

-Dependencia.
-Consumo diario.
-Síntomas de abstinencia si dejan el consumo.
-Cambios de carácter y de humor.
-Irritabilidad.
-Disminución del rendimiento en los estudios.
-Son frecuentes las mentiras.
-Pequeños robos en casa para conseguir el dinero.

SEÑALES DE ALERTA

Aunque pueden ser difíciles de reconocer (por el propio carácter de los adolescentes), en las fases iniciales del consumo pueden observarse algunas señales que alertan sobre la existencia de algún problema relacionado con el consumo de drogas y alcohol:

-FÍSICAS: las borracheras y las resacas de los fines de semana comienzan a hacerse habituales,, se levantan tarde, con sueño, dolor de cabeza, enrojecimiento ocular, fatiga, tos persistente y quejas acerca de su salud.

-EMOCIONALES: cambios en la personalidad, rápida variación del humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, carencia de juicio, depresión.

-FAMILIA: actitudes de rebeldía y desobediencia a las reglas de comportamiento familiar, se retraen o dejan de comunicarse con la familia, agresividad con el resto de miembros.

-ESCUELA: los efectos de la resaca se arrastran durante la semana y comienzan los problemas en el centro docente, con disminución del rendimiento, escaso interés, actitud negativa, flatas de asistencia, calificaciones bajas y problemas de disciplina.

-PROBLEMAS SOCIALES: tienen amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa, de la escuela, de ocio. Dejan de realizar actividades que antes les gustaban, como jugar al fútbol, al baloncesto, etc. A veces tienen problemas con la ley.

La prevención del consumo de alcohol y drogas se basa en la correcta educación desde niños. Algunas pautas útiles para los padres con el fin de orientar a los adolescentes sobre el consumo de drogas son:

-La información que deben recibir los jóvenes  se referirá a los efectos a corto plazo y los perjuicios asociados al consumo de drogas (aspectos estéticos, pérdida de amigos, disminución de la capacidad deportiva, retraso en los estudios, posibilidad de sufrir accidentes…).

-Las conductas de los padres son imitadas, por lo que es importante que no se beba delante de ellos y que las bebidas no estén en sitios visibles.

-Ayudar y apoyar especialmente a aquellos adolescentes con factores de riesgo, como los que tienen problemas escolares, conflictos familiares, etc. Ante la detección de alteraciones de la conducta, comportamiento o estado de ánimo de los hijos, los padres deben consultar con el médico para estar seguros de que las señales de alarma no sean debidas a otras causas físicas o relacionadas con el desarrollo normal de los adolescentes, y poder discernir los problemas realmente relacionados con el consumo de alcohol y drogas.

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