sábado, 28 de noviembre de 2015

TALLER INDIVIDUAL - RELATO ERÓTICO


Para acabar bien el sábado qué mejor forma de hacerlo que con un relato erótico para pasarlo bien. 


Domingo 8:46 AM, suena mi celular, veo su nombre en la pantalla.

– ¿Hola?- Pregunto extrañada por el día y la hora

– Voy a dar un taller hoy a las 10, quiero que estés ahí. Te mando la ubicación y no acepto “peros”, ¿de acuerdo? Te mando un beso – Cuelga sin permitirme decir nada.

Su voz es tan autoritaria y demandante que no lo pienso y voy directamente a darme un baño. Llega la ubicación a mi teléfono, pero no tengo mucho sentido de la orientación, así que prefiero sacar la dirección.

Me he vestido de negro, también mi ropa interior y los zapatos. Añado una torera en color azul celeste, arreglo mi cabello y me maquillo solo un poco. Me miro en el espejo y mis ojos brillan, sonrío como una idiota.

Subo a un taxi y le doy la dirección. Afortunadamente, sabe dónde está el lugar. A las 9:47 AM estaciona frente a una casa de color gris con el número 23. El teléfono suena dentro de mi bolso; es él, me dice que baje del taxi y cruce la calle. Me está viendo desde una de las ventanas de la casa.

Cuando cruzo la calle ya está en la puerta, abriéndola. Siento un nudo en el estómago, se ve increíblemente guapo, con una camisa azul claro, saco y jeans ajustados. Se ha dejado barba y trae unos anteojos redondos que dejan ver sus inmensos ojos color marrón.

– Qué bueno que llegaste, aún no hay nadie -dice, y me toma por la cintura.

Caminamos por un pasillo angosto hasta llegar a la sala de estar, donde tiene un cuadro al óleo de “ellos”. Bajo la mirada y él me toma de la mano para ir a su estudio donde será el taller. Es una habitación amplia con un librero enorme y dos estantes más llenos de libros, un escritorio de roble y un sillón en color tabaco que ha movido al fondo del cuarto para poner sillas y una pequeña mesa de café.

– Sírvete un poco de agua, ahora te traigo té, seguro que vienes con el estómago vacío.

Dejo mi bolso en una silla y voy hacia la mesita de café, pongo un poco de agua en una taza color marfil y siento cómo unas manos resbalan por mis caderas y un aliento golpea mi nuca. Se está enrollando en mi cuerpo y la respiración se me corta. Una punzada recorre mi espalda.

– Te extrañé mucho- Me dice, y gira mi cuerpo para quedar frente a él.

– Y yo a ti, pero en tu casa… -No me deja terminar

Abre mi blusa y deja al descubierto mi sostén azul, baja lento a mis pantalones, levanta una de mis piernas para quitármelo y luego la otra. En un instante me deja en ropa interior. Mis manos van a su pecho y nos comenzamos a besar. Acaricia mi espalda buscando abrir el broche y cae el sostén al piso en un segundo. Sus manos sujetan mis senos, pasa su lengua sobre ellos rozando mis pezones erectos y duros. Me gira nuevamente y pega su erección a mi culo, besa mi espalda mientras abre sus pantalones, sus dedos hacen a un lado mi tanga para rozar mi vulva con su pene.

Me inclino por instinto y su cuerpo actúa en consecuencia entrando en mí. Me llena por completo. Me saca un suspiro mientras me toma por los senos y me hala hacia su cuerpo, haciendo que su pene entre más en mí. Se mueve rápido, me inclina sobre la mesa y me sujeto de ella. Abre un poco mis piernas y me penetra con fuerza. Sus testículos chocan contra mi rajita caliente y mojada. Eso me pone aún más. Mi cuerpo se tensa y mis manos se agarran con fuerza de la mesa. Sabe que hago eso porque me voy a correr, así que acelera el ritmo y me hace estallar. Un gemido aguado y largo es expulsado de mi garganta y mis rodillas me están fallando.

– Arrodíllate, voy a terminar en tu boca –dice.

Yo lo hago y, al estar frente a su erección, la llevo a mi boca y trago por completo. Su cuerpo se estremece cuando mi lengua empieza a jugar con su glande. Chupo más fuerte, está apunto de venirse.

– Levanta la cara y mírame con esos ojos verdes que tienes -ordena.

Yo lo hago sin titubear y trago mientras emite un grito de alivio, me mira fijamente y hace su cadera para adelante…

10:08 AM El timbre suena mientras yo abro la bolsa de té y él se coloca la camisa. Camina hacia la puerta del estudio.

– El taller de psicología será muy interesante -Digo mientras tiro la bolsa de té a la basura.

Regresa y me planta un beso dulce y corto.

– Y eso que aún no empieza. Te encantará, lo juro, sobre todo el final –dice, y muerde mi labio interior apretando mi culo con las dos manos.

Toma aire, acomoda sus jeans y sale del estudio.

10:12 AM Voces en el pasillo, es hora del taller.

Descárgatelo gratis: TALLER INDIVIDUAL - RELATO ERÓTICO
 

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