jueves, 9 de junio de 2016

Sexo vainilla: ¿Lo practicas, y tú sin saberlo?


En ocasiones, el sexo vainilla es pura rutina. ¿Te aburres practicando sexo? ¿Acaso te gustaría tener un sexo diferente, menos convencional? Si has contestado de forma afirmativa a una de las dos preguntas es muy probable que el sexo vainilla sea parte de tu vida.

¿Pero, de dónde viene el término? Su uso alude al sabor más común de los helados de crema, la vainilla. Por extensión, se le atribuye un significado de “simple” y “convencional”. Es decir, sinónimo de lo esperado.

En una relación sexual, practicar sexo vainilla (la postura más representativa es el misionero) significa tanto tener gustos convencionales como que una de las dos partes los tenga, reprimiendo a la otra.


Si solo uno de los dos es una “pareja vainilla” probar cosas nuevas, experimentar será mucho más complicado. Sin embargo, atreverse con ello puede resultar tanto positivo como negativo. En el primer caso, se descubrirán nuevas experiencias, y la sexualidad puede sorprender de un modo inimaginable. Para bien, se entiende.

Una nueva sexualidad

Por contra, si las nuevas experiencias no se valoran como positivas el sexo vainilla seguirá siendo la única opción. Eso no significa que ser monótonos o predecibles sea negativo, simplemente tiene esta connotación a la luz de este concepto.

Tan emocionante y satisfactorio puede ser el sexo salvaje o lleno de fantasías sexuales hechas realidad como una vida sexual más tranquila, que sepa a vainilla o a cualquier otro sabor…

De hecho, la postura del misionero puede ser tanto o más placentera que cualquier otra, pongamos por caso. Además, la ciencia descubrió recientemente que bastan unos pocos minutos para tener relaciones sexuales satisfactorias. En concreto, un estudio de publiado en The Journal of Sexual Medicine concluyó que una relación sexual satisfactoria dura por lo general de entre 3 a 13 minutos.


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