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viernes, 1 de enero de 2016

Literatura erótica que te hará sentir como nunca-1


¿Cómo habéis empezado el año? ¿No todo lo bien que esperabais?

No preocuparos, aquí os dejo unos cuantos relatos eróticos para que disfrutéis a lo grande del primer día del año como uno se merece. Estoy segura que cuando leas alguno de éstos te harán vivir nuevas sensaciones y descubrir la parte más íntima de ti mismo.



Podéis descargarlos TOTALMENTE GRATIS. (RELATOS ERÓTICOS)

Tanto si eres hombre como mujer, espero no defraudarte y hacer que disfrutes como nunca de una nueva experiencia sexual literaria.

¡¡¡FELIZ AÑO!!!

sábado, 12 de diciembre de 2015

¿VAMOS A DORMIR? - RELATO ERÓTICO

¿Alguien se ha creído alguna vez eso de “sólo dormir juntos”? Cuando el deseo apremia no hay cansancio que pueda interponerse.


No me gustan los rollos de una noche y, por ello, siempre he tratado de evitarlos. Bueno, excepto aquella vez en la que, sin planearlo, se coló un chico (¡y qué chico!) en mi cama. Desde aquello, continúan sin gustarme, aunque tengo que reconocer que me resulta imposible asegurar que de esta agua no beberé (otra vez).

Era viernes y quedé con mis amigas en el mismo bar y a la misma hora de siempre. Entré y aún no había demasiada gente; me fijé en un chico que también parecía estar esperando a alguien. Me apoyé en la mesa de al lado y me puse a trastear con el móvil. Entonces, llegaron ellas junto a otro chico, al que me presentaron y que resultó ser el primo del primero.

Una vez todos conocidos y presentados, comenzamos con los chupitos, las copas y las risas. El chaval era bastante atractivo, aunque su estilo no pegaba mucho conmigo. Era rubio con ojos claros y llevaba un look con tupé y una camiseta sin mangas. Un moderno, vamos. Además, era unos años más pequeño yo y con unas inquietudes bastante diferentes a las mías. A su favor, decir que era muy espontáneo y que le gustaba hablar, como a mí.

Mis amigas estuvieron contemplando al primo toda la noche, un especialista de cine y bastante subidito, por lo que parecía que tenía libre con el “mío”. Cuando nos movimos a otro bar un poco más animado, una cosa llevó a la otra y acabamos liándonos. El chico besaba estupendamente y olía aún mejor. Por lo que pude palpar en aquel pub, estaba durito.

Nos fuimos a un rincón para magrearnos a gusto. Su polla estaba erecta y la acaricié un poco por encima de sus pantalones, provocando que el chico se excitara y tratara de meter su mano en mis braguitas en aquella esquina.

La noche llegaba a su fin y todos hablaron de irse. El chico insistió en acompañarme a casa, aunque estuviera en dirección opuesta a la suya y, sobre todo, aunque yo ya le había hecho saber que no le invitaría a subir. En el camino, íbamos intercambiando besos con sugerencias de dormir juntos.

– Solo dormir, ¿vale? En unas horas tengo que irme a trabajar y tu casa está mucho más cerca de mi curro-, me decía.

Mis rotundas negativas, con su insistencia, acabaron suavizándose y, tras hacerle prometer que “solo dormiríamos”, acabé subiéndolo a casa.

Una vez en la habitación, él se desvistió y se metió en la cama. ¡Qué cuerpazo tenía! Yo fui tras él, dudosa de si ponerme el pijama o, hacer como él, y dormir en ropa interior. Finalmente, adopté una solución intermedia.

Nos hundimos bajo el nórdico y nos tumbamos de costado, cara a cara. Solo me acarició la espalda, sin decir nada, y llevó mi cuerpo hacia el suyo, hasta que apenas un milímetro separara nuestras bocas. Volví a sentir su erección apretándose contra mí.

Yo también comencé a acariciarle, primero sus brazos, luego su tersa tripa, hasta que rocé su polla dura y me puse cachondísima. Por supuesto, él se dio cuenta y acercó sus labios a los míos y empezamos a besarnos, entrando en una espiral sin retorno.

Rodeé su cuerpo con mis piernas y noté cómo su pene apuntaba directamente a mi sexo. Me bajé las bragas y me aferré a sus calzoncillos, mientras mi clítoris empezaba a hincharse.

Su lengua devoró mi cuello y, posteriormente, se encaminó hacia mis pechos; sus dientes tiraban delicadamente de mis pezones y yo entrelazaba los dedos en su pelo engominado.

Alcancé un condón y lo inserté en su pene, mientras lo rozaba con mis tetas aposta. Nos volvimos a tumbar de costado, puse una pierna sobre su cadera y nos sumergimos en un sexo lento y acompasado, frente a frente.

Luego se puso sobre mí y me penetró con más dureza, hasta que su energía se convirtió en líquido y llenó todo el preservativo.

Después de un rato abrazados y bromeando sobre sus intenciones ocultas en aquella proposición de “solo dormir”, finalmente, nos venció el sueño.

A la mañana siguiente, se levantó temprano para irse a trabajar y lo acompañé hasta la puerta. Ninguno sugirió quedar otro día; ninguno pidió el móvil al otro. ¿Lo volvería a ver?

Descárgatelo gratis: ¿VAMOS A DORMIR? - RELATO ERÓTICO   

sábado, 28 de noviembre de 2015

TALLER INDIVIDUAL - RELATO ERÓTICO


Para acabar bien el sábado qué mejor forma de hacerlo que con un relato erótico para pasarlo bien. 


Domingo 8:46 AM, suena mi celular, veo su nombre en la pantalla.

– ¿Hola?- Pregunto extrañada por el día y la hora

– Voy a dar un taller hoy a las 10, quiero que estés ahí. Te mando la ubicación y no acepto “peros”, ¿de acuerdo? Te mando un beso – Cuelga sin permitirme decir nada.

Su voz es tan autoritaria y demandante que no lo pienso y voy directamente a darme un baño. Llega la ubicación a mi teléfono, pero no tengo mucho sentido de la orientación, así que prefiero sacar la dirección.

Me he vestido de negro, también mi ropa interior y los zapatos. Añado una torera en color azul celeste, arreglo mi cabello y me maquillo solo un poco. Me miro en el espejo y mis ojos brillan, sonrío como una idiota.

Subo a un taxi y le doy la dirección. Afortunadamente, sabe dónde está el lugar. A las 9:47 AM estaciona frente a una casa de color gris con el número 23. El teléfono suena dentro de mi bolso; es él, me dice que baje del taxi y cruce la calle. Me está viendo desde una de las ventanas de la casa.

Cuando cruzo la calle ya está en la puerta, abriéndola. Siento un nudo en el estómago, se ve increíblemente guapo, con una camisa azul claro, saco y jeans ajustados. Se ha dejado barba y trae unos anteojos redondos que dejan ver sus inmensos ojos color marrón.

– Qué bueno que llegaste, aún no hay nadie -dice, y me toma por la cintura.

Caminamos por un pasillo angosto hasta llegar a la sala de estar, donde tiene un cuadro al óleo de “ellos”. Bajo la mirada y él me toma de la mano para ir a su estudio donde será el taller. Es una habitación amplia con un librero enorme y dos estantes más llenos de libros, un escritorio de roble y un sillón en color tabaco que ha movido al fondo del cuarto para poner sillas y una pequeña mesa de café.

– Sírvete un poco de agua, ahora te traigo té, seguro que vienes con el estómago vacío.

Dejo mi bolso en una silla y voy hacia la mesita de café, pongo un poco de agua en una taza color marfil y siento cómo unas manos resbalan por mis caderas y un aliento golpea mi nuca. Se está enrollando en mi cuerpo y la respiración se me corta. Una punzada recorre mi espalda.

– Te extrañé mucho- Me dice, y gira mi cuerpo para quedar frente a él.

– Y yo a ti, pero en tu casa… -No me deja terminar

Abre mi blusa y deja al descubierto mi sostén azul, baja lento a mis pantalones, levanta una de mis piernas para quitármelo y luego la otra. En un instante me deja en ropa interior. Mis manos van a su pecho y nos comenzamos a besar. Acaricia mi espalda buscando abrir el broche y cae el sostén al piso en un segundo. Sus manos sujetan mis senos, pasa su lengua sobre ellos rozando mis pezones erectos y duros. Me gira nuevamente y pega su erección a mi culo, besa mi espalda mientras abre sus pantalones, sus dedos hacen a un lado mi tanga para rozar mi vulva con su pene.

Me inclino por instinto y su cuerpo actúa en consecuencia entrando en mí. Me llena por completo. Me saca un suspiro mientras me toma por los senos y me hala hacia su cuerpo, haciendo que su pene entre más en mí. Se mueve rápido, me inclina sobre la mesa y me sujeto de ella. Abre un poco mis piernas y me penetra con fuerza. Sus testículos chocan contra mi rajita caliente y mojada. Eso me pone aún más. Mi cuerpo se tensa y mis manos se agarran con fuerza de la mesa. Sabe que hago eso porque me voy a correr, así que acelera el ritmo y me hace estallar. Un gemido aguado y largo es expulsado de mi garganta y mis rodillas me están fallando.

– Arrodíllate, voy a terminar en tu boca –dice.

Yo lo hago y, al estar frente a su erección, la llevo a mi boca y trago por completo. Su cuerpo se estremece cuando mi lengua empieza a jugar con su glande. Chupo más fuerte, está apunto de venirse.

– Levanta la cara y mírame con esos ojos verdes que tienes -ordena.

Yo lo hago sin titubear y trago mientras emite un grito de alivio, me mira fijamente y hace su cadera para adelante…

10:08 AM El timbre suena mientras yo abro la bolsa de té y él se coloca la camisa. Camina hacia la puerta del estudio.

– El taller de psicología será muy interesante -Digo mientras tiro la bolsa de té a la basura.

Regresa y me planta un beso dulce y corto.

– Y eso que aún no empieza. Te encantará, lo juro, sobre todo el final –dice, y muerde mi labio interior apretando mi culo con las dos manos.

Toma aire, acomoda sus jeans y sale del estudio.

10:12 AM Voces en el pasillo, es hora del taller.

Descárgatelo gratis: TALLER INDIVIDUAL - RELATO ERÓTICO